CUANDO LOS MILITARES VEN OVNIs


Han sido centenares los militares que en España han visto OVNIs. El primero que protagonizó un encuentro cercano, manteniendo incluso una breve conversación con los tripulantes, tal y como consta en los archivos ufológicos españoles, fue el Teniente Julio Esteban Villegas. El Teniente Villegas, según nos relató, protagonizo un encuentro con tripulantes durante la Guerra Civil española, concretamente en el frente de Guadalajara y en compañía de otros dos oficiales. Desde entonces han sido infinidad los oficiales y soldados españoles que han protagonizado experiencias similares. El último de esos casos se produciría hace un año.

            El martes 26 de Mayo de 1992 un platillo volante sobre voló el Real aeroclub de León. La noticia me llegó al día siguiente, sin embargo nos fue imposible salir para León hasta 4 días después. Por fin el 30 de Mayo llegábamos a la Virgen del Camino, emplazamiento de la Base Aérea del mismo nombre y del Real aeroclub de León. Allí, gracias a las gestiones de un buen amigo, empleado de dicha aeroclub, teníamos la oportunidad de entrevistar a varios oficiales y empleados que habían protagonizado experiencias OVNIs. Y sobre todo teníamos la oportunidad de reconstruir el avistamiento.

            El comandante Manuel Bruján, testigo de excepción en este avistamiento, seria nuestro conductor en el siguiente episodio. Tras hablar con otros testigos, como Antonio Magas o Salvador Magariño, estuvimos en posición de reconstruir los hechos ocurridos la noche del martes 26 de Mayo de 1992.

            Todo empezó al filo de las 22:00 cuando ya prácticamente todos los socios del Real Aeroclub de León Habían abandonado las instalaciones del mismo. En ese momento Antonio Magas, miembro del personal de mantenimiento, se percató de la presencia de un objeto opaco y nítidamente discoidal, suspendido en el espacio. Comprensiblemente excitado, Antonio reclamó la atención de un grupo de personas que todavía se encontraban disfrutando de una de las canchas de tenis del Aeroclub. Esas personas eran el comandante Manuel Bruján, su esposa e hija. Todos pudieron apreciar nítidamente  el “platillo volante”, que presentaba dos pequeñas cúpulas en la parte superior e inferior del disco.

Cuando unos días después me entrevistaba con los testigos, el comandante Bruján, que había sido también testigo del macroavistamiento del 5/11/1990 del  que pronto nos ocuparemos en estas páginas, incidía insistentemente en un punto _ “…era como si nos hubiese estado observando y al darse cuenta de que lo estábamos mirando empezase a maniobrar para irse. Sé que parece una tontería pero esa fue la impresión que nos dio”.

            Efectivamente, cuando la familia Bruján comenzó a señalar el OVNI, alertados por Antonio, éste inició una maniobra, desplazándose majestuosamente sobre las instalaciones del Aeroclub. En ese momento un nuevo testigo avista el OVNI : Salvador Magariño, conserje del Real Aeroclub de León. Pero el Sr. Magariño, de ágiles reflejos, no se contentó con quedarse absorto en la contemplación del fenómeno, instintivamente echó a correr hacia la parte más alta de las instalaciones, siendo así el testigo que durante más tiempo pudo observar la evolución del disco.

            Así, Salvador Magariño vio como, en un momento determinado, el plantillo volante, que ya había desaparecido del campo visual de la familia Buján y de Antonio Megas, variaba su trayectoria. Al parecer el OVNI, que había estado desplazándose a unos 65 grados sobre el horizonte, vario su dirección hacia la ciudad de León, ascendiendo rápidamente hasta desaparecer confundiéndose con la noche. Esta última maniobra no pudo ser observada por los demás testigos que aún permanecían en la parte inferior del Aeroclub.

            Todos ellos coinciden en que aquel objeto no tenía ningún parecido con las aeronaves convencionales ni con fenómenos o objetos aéreos conocidos por ellos. Según sus descripciones, coincidentes entre sí al ser interrogados por separados,  el OVNI era un objeto opaco. De color oscuro, presentaba la típica forma discoidal, con dos pequeñas cúpulas, una en la parte inferior y otra en la superior. El OVNI no irradiaba ningún tipo de luz. Más bien parecía querer mimetizarse en el ambiente, ya que su color oscuro lo convertía en algo casi invisible, de no ser por el tono semiplomizo  del cielo, puesto que aun no había anochecido del todo, y porque todas las farolas del aeroclub estaban encendidas. Si hubiera sido media hora  más tarde, el OVNI no podría haber sido visto por los testigos, a pesar de su cercanía a los mismos. El “mimetismo” habría sido perfecto--- Además, el OVNI no hizo ningún tipo de sonido en ningún momento.

             Extraido de la Revista Fenómenos Extraños.

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